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Aprender a ser valientes

por Cristina de León

Hoy desde ItrabajoSocial quiero compartir esta reflexión. Se trata de unas claves para afrontar la vida con entereza y valentía. Algunas a veces se olvidan, pero hay que tratar de tenerlas presentes, para vivir plenamente. Por eso, quiero plasmarlas por escrito, para tenerlas a mano en aquellos momentos de bajón y olvido y compartirlas con todos ustedes.

1. Tener miedo:

Ser valiente no está ligado a no temer a nada. Por supuesto el valiente siente miedo, teme, sufre y llora como todos. La diferencia con el cobarde, es que el valiente no se esconde ante el miedo. Éste sale del lecho y busca auxilio en la acción. El valiente no necesita hacerlo todo perfecto, sino que cree en el aprendizaje y sabe que cualquier miedo se hace pequeño cuando tú te haces grande.

2. No necesita la aprobación de los demás:

Ya sabemos que a la gente le gusta opinar, hablar de más, proyectar sus experiencias en ti… Siempre habrá gente que no entienda tus sentimientos o forma de actuar, o que te crea un/a loco/a por determinadas cosas que no entienden, recuerda siempre que, las mentes pequeñas creen que sus límites son los tuyos. Que el camino que ellos tomaron fue el correcto y los demás son desviarse del mismo.

Pues bien, un valiente, sabe no dar valor a las opiniones de los demás que el no comparte. Se rige por sus sueños, por lo que piensa y siente ante todo. A final es tu vida la que está en juego, solo tuya.

3. Los límites se ven en la acción:

Las personas valientes saben apreciar los límites después de haberlo intentado, al contrario, de los cobardes que piensan que es imposible sin siquiera haberlo intentado una vez. En el camino del crecimiento es necesario explorar, probar, ser curioso, atreverse a errar… No se trata de ser poco realista o temerario, sino de comprobar la vida con tus propios ojos y experiencias y no quedarte con el “podía haberlo intentado”. La diferencia entre un “no se puede” o un “no puedo” solo la descubrirás tras la acción.

4. Arriesga siempre:

El que nunca arriesga no gana, ni pierde, ni sufre ni ama. En definitiva no vive. En esta vida no existe nada seguro, por eso, el valiente no comparte la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso, la perdida o la ganancia. Para ellos, la dignidad está en darlo todo sin reservarse nada. Saben bien que lo único que verdaderamente se puede perder no es una pareja, un partido o un sueldo, saben que lo único que se pierde en la vida son oportunidades.

5. Siempre hay que tener ideales:

Vivir con ideales, es atreverse a vivir desde el corazón. Es decirle al mundo que no todo vale, pero que por aquello que realmente vale la pena, vamos con todo. Todo buen viaje tiene una ruta establecida y todo valiente tiene su faro.

6. Saber decir NO.

Hacer valer tus preferencias es siempre una muestra de amor propio y un signo de autonomía. Un valiente sabe siempre autoafirmarse con un si o un no, es su forma de decirle al mundo “aquí estoy yo”. Intentar complacer a todo el mundo es imposible, además a quién debemos complacer en todo momento es a uno mismo.

7. Acepta el mundo como es:

El verdadero valiente abraza al mundo como viene. Sabe estar ahí para los viernes, pero también para los lunes. Sabe de sobra que la vida está llena de alegrias, ilusiones decepciones, miedos, sufrimiento, etc.

Ante un problema, el valiente no se queda parado o se echa a un lado imaginando que quizá pueda venir algo mejor. El valiente lo afronta, lo vive y sabe que el momento perfecto no es aquel que encaja con lo que él quería, sino aquel que se vive plenamente.

8. Es responsable y dueño de sus acciones:

Todo el mundo tiene a su alrededor gente que le limita y obstaculiza pero los verdaderos valientes saben que no existe la palabra excusa. Cada uno es dueño de su destino y no tiene cabida señalar culpables.

Gracias por leer y recuerda: «Todos los triunfos nacen, cuando nos atrevemos a comenzar…» Eugene Ware.

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