Inicio OtrosMuy Interesante El cerebro del maltratador doméstico desde la ciencia

El cerebro del maltratador doméstico desde la ciencia

por Cristina de León

La violencia de género es una de las lacras sociales más extendidas en todos los países, culturas y estratos sociales. Esta violencia no entiende de dinero, estatus social o procedencia. Según la OMS, entre el 10% y el 69% de las mujeres encuestadas reconocieron haber sido agredidas físicamente por su pareja masculina en algún momento de sus vidas. Es innegable, que la violencia de género es un problema social a nivel mundial que requiere atención por parte de las instituciones. Pero también, en el ámbito científico.

Son muchas las investigaciones que intentan dar respuesta a qué es lo que les lleva al ser humano, a agredir a aquellos con los que convive. Se han puesto sobre las mesa distintas teorías, como por ejemplo, que el funcionamiento cognitivo de los agresores domésticos podría ser distinto al de las personas no violentas. Con especial relevancia de lo que conocemos como funciones ejecutivas.

En una de estas investigaciones, en este caso realizada en la Universidad de Jaén, España se comparó el rendimiento en una prueba de funcionamiento ejecutivo de un grupo de hombres, maltratadores domésticos, con el obtenido por otros grupos de delincuentes (sexuales, violentos y no violentos). También se incluyó un grupo control compuesto por participantes no delincuentes.

En esta investigación se evaluó una tarea compuesta por dos pruebas. Por una parte el individuo debe trazar una línea continua que une los números del 1 al 25, presentados todos ellos desordenados en una hoja de papel. En la segunda parte, se presentan diferentes círculos con números y letras en su interior y la actividad consiste en unir de forma alterna cada número con su letra correspondiente alfabéticamente hasta llegar al último elemento.

Los resultados de esta investigación, fueron publicados recientemente en la revista científica Medicine, Sciense and Law, concretamente, el año pasado. En ellos, se muestra que efectivamente, los agresores domésticos presentan un funcionamiento ejecutivo alterado. Tanto ellos como el grupo de agresores sexuales necesitaron más tiempo para completar la segunda parte del test. Por otra parte, el grupo de agresores violentos mostró más errores en esa parte de la prueba, entendidos como mas fallos en el control de la impulsividad.

Los datos concluyen, sugiriendo que tanto los agresores domésticos como los de tipo sexual parecen mostrar más problemas de flexibilidad mental y control ejecutivo, lo que podría explicar en parte las interrelaciones que existen entre estos tipos de violencia. a flexibilidad mental es lo que nos permite, por ejemplo, ajustarnos a los cambios e imprevistos, o poder tomar diferentes puntos de vista ante una situación o problema.

Esperemos que todos estos resultados sirvan para poder trabajar de una forma más eficaz con estas personas y sus familias, y sobre todo para prevenir en lo posible, este tipo de comportamientos tan aberrantes. Aunque desde mi punto de vista, lo más importante es la educación en valores y enseñanza de buenas conductas desde pequeños.

Espero que les haya gustado y nos vemos en el próximo post.

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