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Hablemos de igualdad y justicia entre mujeres y hombres.

por Cristina de León

Con este post quiero abrir una nueva sesión de “hablemos de…” donde básicamente hago una reflexión personal sobre temáticas sociales que como mínimo, me desconciertan y sobre las cuales todos deberíamos reflexionar.

Es cierto que nuestro país está abierto en muchos sentidos, hemos progresado socialmente, pero últimamente parece que volvemos hacia atrás. Reluce aún un fuerte tradicionalismo que retiene e incluso nos hace retroceder socialmente.

Sin ir más lejos, me viene a la cabeza la forma de pensar o actuar de algunos hombres, o lo que es peor, mujeres, que se afirman como “defensores de la igualdad” y para ello, se dedican a echar por tierra todos los avances de mejora que se han conseguido para la mujer en la actualidad. Alegan no entender por qué se le da privilegios a ellas desde el punto de vista legal, en lugar de fomentar la igualdad social, es más, que luchemos por los derechos de las mujeres, es para muchos sinónimo de odiar a los hombres. Viendo que este pensamiento es generalizado por mucha gente joven, lo cual me asusta aún más, voy a intentar dar una respuesta bastante comprensible acerca de este tema, basándome en una metáfora sencilla.

Imaginemos por un momento que simpatizamos con dos personas cualesquiera. Una de ellas vive en una zona lujosa, es una persona que siempre ha tenido cubiertas sus necesidades más básicas, y las que no son básicas también. Cuando le apetece un bolso de Chanel acude a comprarlo sin reparo, cuando quiere comprarse un yate lo hace sin más. Como pueden ver, proviene de una familia con mucho poder adquisitivo.

La otra persona vive muchas manzanas atrás, en una zona oscura y fría, poco industrializada y hasta peligrosa, esta última si sabe perfectamente lo que es pasar hambre, frío, sentir miedo por no afrontar gastos… Aunque le apetezca una simple barra de pan, a veces, no puede adquirirla ya que con ese dinero compra agua para saciar su sed, aunque le gustaría poder trabajar en lo que fuera, no puede, ya que tiene que cuidar de su madre enferma y de sus tres hijos.

Imaginemos que tenemos el poder de dar 100000 euros a una de estas personas, igualdad sería dar 50000 euros a cada una de estas personas, con las que simpatizamos, ¿verdad? Pero ¿sería lo justo? Para mí lo justo es darle ese dinero a la segunda persona, no le dará para toda una vida pero puede cubrir sus necesidades más básicas durante un periodo prolongado de tiempo y afrontar sus deudas.

Pues bien, lo mismo podemos extrapolarlo al caso de la igualdad entre hombres y mujeres. Claro que lo justo es que las leyes sean igualitarias para ambos, claro que lo correcto es la paridad entre sexos, sin distinción alguna. Estoy totalmente de acuerdo…

Pero ¿qué pasa si lo miramos desde el punto de vista de la justicia?, estamos y hemos estado siempre en la misma posición que el hombre en cuanto a derechos sociales. Veamos esta cronología femenina, que quizá nos refresque la memoria:

1936: Supresión de la coeducación.
1938: Se deroga la ley del divorcio, se instaura la dote y el marido debe dar permiso para trabajar.
1939: Asignatura obligatoria de la ciencia doméstica impartida por la Sección Femenina.
1940: Servicio Social obligatorio para las mujeres.
1941: Se penaliza el aborto y la contracepción.
1942: Se crea el plus familiar solo para el hombre.
1943: Se establecen los bonos por los hijos, pagados al hombre, para favorecer el aumento de natalidad.
1944: Se reinstauran las referencias legales a crímenes pasionales, adulterio y amancebamiento. Obligatorio el examen del Hogar para las mujeres que quisiesen un título universitario.
1946: Las mujeres casadas deben pedir permiso a sus maridos para trabajar.
1958: El auge del turismo propicia la abolición de cortapisas para el trabajo de la mujer fuera de casa.
1965: Se crea el Movimiento Democrático de Mujeres (MDM), germen del movimiento feminista.
1977: Creación de la Subdirección de la Condición Femenina para la promoción de la mujer. La mujer podrá comprar bienes inmuebles.
1978: La Constitución establece el principio de igualdad entre hombres y mujeres.
1981: Modificación del Código Civil: la mujer soltera deja de equipararse al menor, la casada no adopta la nacionalidad del marido y se deroga el permiso marital para abrir una cuenta corriente. Ley del divorcio, igualdad de derechos de los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio e igualdad de derechos de los cónyuges.
1983: Creación del Instituto de la Mujer.
1985: Se despenaliza el aborto en tres circunstancias: peligro de la salud o de la vida de la madre, malformación del feto y embarazo producto de una violación.
1989: Ampliación del permiso de maternidad o paternidad a 16 semanas. Se aprueba la excedencia para cuidar de los hijos. Reforma fiscal para permitir la declaración de la renta por separado.
1995. Se aprueba la legislación que tipifica la figura del acosador sexual dentro de los delitos contra la libertad sexual.
1999. Ley para promover la conciliación de la vida laboral y familiar, y plan contra la violencia doméstica, que modificó el Código Penal de 1995 en materia de protección a las víctimas de malos tratos. Libertad sobre la elección del orden de los apellidos para los hijos.
2004: Ley orgánica de protección integral contra la violencia de género.
2006: Plan Concilia en la Administración.
2007: Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

Fuente principal: El papel de la mujer en la sociedad española (2007). Matilde Alonso y Elies Furio Blasco.

Como podemos observar la mujer siempre se ha encontrado en desventaja con respecto al hombre y a todo lo mencionado hay que añadirle que la mujer siempre se ha encontrado relegada a las tareas de la casa, sin libertad de expresión, el pilar que cuida de sus hijos y también de sus padres y suegros, por no hablar de las estadísticas reales de mujeres maltratadas y/o fallecidas por causa de la violencia machista.

No partimos de la misma base, ni estamos en la misma situación, por tanto, no pueden existir leyes que den lo mismo para ambos sexos. Como en el ejemplo anterior, si damos la mitad de dinero a cada persona, la primera seguiría viviendo lujosamente, incluso con más dinero, y la segunda seguiría viviendo una situación precaria pero menos crítica por un tiempo. En cambio sí ayudamos solo a la segunda, poco a poco podemos conseguir que viva dignamente y que esa desigualdad no sea tan grande.

Para poder alcanzar esa igualdad que perseguimos, debemos primero aumentar el status de la mujer hasta ponerla en el mismo lugar que ha ocupado el hombre siempre. Porque si no, estas desigualdades seguirán existiendo condenado a la mujer por generaciones, como ha venido pasando toda la vida.

En definitiva, se trata de una discriminación positiva que nada tiene que ver con poner a la mujer por encima del hombre, pero si protegerla con leyes que condene el machismo.

Recuerda que, la igualdad de la mujer, supone progresos para todos. Otro post que te puede interesar sobre el feminismo: Por un feminismo sin genero

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2 comentarios

MaríaSanchez 22 enero 2016 - 11:21

Me gusta la forma en que explicas y comparas esta realidad. Es cierto que produce miedo que gente tan joven se dedique a criticar esto y no a luchar por otras tantas causas que realmente lo merecen.

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Loli 1 febrero 2016 - 15:08

Alcanzaremos algun dia la ansiada igualdad?

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