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La escucha activa (Ventajas, enemigos y pautas)

por Cristina de León

Escuchar no es sólo una cuestión biológica relacionada con nuestra agudeza auditiva. Si queremos lograr una buena comunicación con los demás, el primer paso será conocer la diferencia entre oír (percibir sonidos) y escuchar (prestar atención a esos sonidos).

La escucha activa es saber atender con cuidado lo que dice la otra persona, tratando de comprender el mensaje recibido. Para lograrlo debemos estar presentes no sólo físicamente sino también psicológicamente. Muchas veces no escuchamos activamente porque vamos unos pasos por delante, pensando en el argumento que vamos a emitir una vez termine de hablar la otra persona.
La escucha activa y efectiva es uno de los hábitos principales en Trabajo Social, como en cualquier otra disciplina social, es la base de la comunicación efectiva.

Se focaliza intencionalmente en la persona que uno escucha, ya sea en un grupo o sólo dos personas, para comprender lo qué se está diciendo. Como oyentes, deberíamos ser capaces de repetir con nuestras propias palabras lo que la otra persona nos haya dicho. Esto no implica estar de acuerdo con lo que el otro está diciendo, sino comprender lo que se dice.
A continuación se definen las ventajas que aporta la escucha activa:

  • Si sabemos escuchar, los demás sentirán la confianza necesaria para ser sinceros con nosotros.
  • La persona que nos habla se siente valorada. Y ésta es una de las formas más sencillas de poner en práctica la motivación.
  • Escuchar tiene efectos tranquilizantes y facilita que se eliminen tensiones. Y esto es muy importante en ambientes laborales donde el estrés se está convirtiendo en el protagonista principal de las comunicaciones, como puede ser la primera entrevista entre Trabajador Social y usuario.
  • Favorece una relación positiva con su interlocutor. Lo que servirá para fomentar buenas relaciones, importante para la futura intervención.
  • Permite llegar al fondo de los problemas y no tomar medidas de emergencia que, con el tiempo, puede agravar la situación.
  • Logramos respeto hacia nosotros de la persona que nos habla. Porque el respeto es una de esas cosas importantes, que “cuanto más se reparte más se tiene”.
  • Es una recompensa para la persona con la que hablamos. De ahí que deba ser utilizada con prudencia cuando nos relacionamos con personas que tienden a hablar en exceso.

¿Cómo podemos conseguir escuchar de forma activa? A continuación se redactan una serie de pautas muy básicas para conseguir adquirir este hábito tan importante en el Trabajo Social:

  • Debemos prepararnos con una actitud positiva, involucrándonos en la situación.
  • Focalizaremos nuestra atención en el tema. Dejando de hacer cualquier actividad que que no sea relevante y centrándonos en el emisor.
  • Evitaremos cualquier distracción, esto se consigue sentándonos cerca del usuario, retirando cualquier objeto o minimizando los ruidos que pudiera alterar nuestra concentración.
  • Debemos percatarnos del estado emocional del usuario. Dejando nuestras propias emociones en suspenso, intentando controlarlas en todo momento.
  • Por supuesto, hay que dejar de lado los prejuicios y mostrar una actitud empática.
  • No hay que olvidar la expresión corporal que transmite el emisor. Prestaremos atención a los signos no verbales que muestre el usuario en todo momento.
  • Debemos incolucrarnos hasta cierto punto, dejando ver al emisor que escuchamos atentamente a lo que dice y que nos interesa lo que comenta, pudiendo inclinarnos hacia delante o afirmando con la cabeza.

Por último, para poder realizar con éxito este proceso de comunicación, debemos primero detectar los enemigos de la escucha activa. Se trata de no realizar ciertas conductas que se producen por nuestra parte, a veces de forma conciente y otras totalmente inconcientes, que imposibilitan totalmente la comunicación. Por ejemplo:

  • Interrumpir continuamente a la persona que nos habla.
  • Juzgar cada comentario que nos hace.
  • Ofrecer ayuda que no nos ha solicitado.
  • Quitar importancia a los sentimientos de la otra persona con expresiones como: “No te preocupes por esa tontería”, “no te pongas así”, etc.
  • Contar “nuestra anécdota” cuando el otro está aún hablando.
  • Caer en el “síndrome del experto”: Saber lo que debemos contestar cuando el otro no ha hecho más que iniciar su relato.

Espero que les sea útil y sobre todo que añadan vuestras opiniones.

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3 comentarios

Marina Torres 8 junio 2017 - 23:36

Lic. Cristina:

Buenas tardes, felicidades por sus publicaciones, me parecen muy buenos, este articulo pese a que, hace mas de tres años que lo publicó usted, me encantó la información que brinda pues coincide con mi filosofía y aplicación profesional, justo la tomaré esta semana para presentarlo en una reunión con Trabajadores Sociales de mi Región de Salud, su artículo se ajusta a las necesidades en la atención para Trabajo Social en área de Salud de mis compañeros y me encantó el orden de cada parte importante de una ESCUCHA ACTIVA.

¡Saludos Cordiales!

Marina Torres Navarro
Maestra en Psicoterapia
Tepatitlán de Morelos Jalisco, México.

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Cristina de León 19 julio 2017 - 08:14

Muchísimas gracias Marina, me alegro de que te sea útil y que compartas esta filosofía de trabajo. Pronto subiré más Post que quizá puedan ayudarte. Un saludo.

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luz marina 23 abril 2020 - 23:46

me gusto mucho tienen bastante contenido

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