Inicio OtrosModo de Vida ¿Por qué los examenes producen tanto estrés? Técnicas para combatirlo

¿Por qué los examenes producen tanto estrés? Técnicas para combatirlo

por Cristina de León

Aproximadamente tres de cada diez estudiantes sacan notas por debajo de sus conocimientos a causa del estrés y el bloqueo mental que los atenaza durante el periodo de exámenes. Todo ese agobio se debe en gran parte a la ansiedad de ejecución: cuando nos van a evaluar, nuestro cuerpo reacciona para responder de la mejor forma posible; se activa el sistema nervioso autónomo y se libera adrenalina.

Se trata de un mecanismo adaptativo que ha resultado funcional durante milenios, pero hoy, cuando en la mayoría de las ocasiones, lo que se nos pide es rendimiento intelectual, la entrada en estado de alerta puede perjudicarnos. Aunque algo de tensión mejora los resultados, a partir de cierto nivel de estrés, el incremento de presión disminuye nuestras prestaciones mentales.

Los exámenes estresan también porque alteran el ritmo cotidiano. Como recuerda la psicóloga de la Universidad de Deusto Rosario Morejón, experta en el estrés en la educación, “estas pruebas nos exigen una sobrecarga cognitiva para la que el cerebro no está preparado”, una intensiva readaptación vital durante un periodo que lleva varias semanas, y el abandono por falta de tiempo de hábitos relajantes, como el ejercicio, los viajes y la lectura.

Y es que ponerse nervioso frente a una situación artificial como esta es inevitable. El profesor Arturo Barraza, de la Universidad de Durango, afirmaba que “el 96,8 % de los estudiantes sufren un fuerte incremento de la ansiedad en los periodos de exámenes”.

Pero ¿cómo podemos sobrellevarlo? Los psicólogos recomiendan cambiar el enfoque, tomar el examen como un reto y no como una obligación, practicar ejercicios de relajación de unos 20 minutos diarios como mínimo; usar la parada de pensamiento, para evitar la continua e inútil anticipación de problemas, del estilo “¿y si me quedo en blanco?”; y organizar el tiempo de estudio equilibrando momentos de trabajo y de desconexión.

Es importante que cuando nos sentemos ante los libros, sepamos utilizar una buena técnica de estudio, más divertida y dinámica que además suele darnos mejores resultados, a continuación se detallan algunos consejos que podrás tener en cuenta:

  • Realiza tus propios apuntes: Para ello, será necesario que asistas a todas las clases, otra práctica que también te facilitará bastante aprobar el examen al final del curso, ya que en el momento de sentarte a estudiar te sonará todo lo que vayas leyendo y entenderás mejor la teoría. No caigamos en el error de estudiar a través de los apuntes de otra persona, siempre nos será más útil haberlos cogido nosotros mismos, atendiendo en las clases.
  • Planifícate: Establece un calendario de estudio inicial,  teniendo en cuenta tus objetivos y el tiempo del que dispones hasta cada examen. Además, como decíamos arriba, es necesario que cuentes con momentos para divertirte y descansar, algo importantísimo para que los momentos de estudio sean realmente efectivos.
  • Prepara tu espacio de trabajo: Ante todo, debe ser un lugar donde puedas minimizar las distracciones (sin móvil o televisión, sin ruidos…) y que cuente con la iluminación adecuada. La forma correcta de estudiar es sentado, en una silla cómoda y una habitación bien ventilada.
  • Aprende a leer para aprender: Es recomendable que leas en dos pasos: una primera lectura exploratoria, en la que realizas una toma de contacto con el contenido para enterarte de qué trata; y una segunda lectura comprensiva, centrando la atención en aquello en lo que estás leyendo e, incluso, haciéndolo en voz alta.
  • Busca ejemplos aplicables a la realidad: Crea ejercicios y casos prácticos, encontrando una utilidad determinada a lo que estás estudiando. Seguro que hay materias en las que te resulta más difícil que en otras, los casos prácticos ayudan a que entendamos mejor y se nos quede bien grabado en nuestra memoria.
  • Crea esquemas o mapas mentales: Estudiar escribiendo es una de las maneras más dinámicas y entretenidas de hacerlo. Un mapa mental o esquema es la mejor manera para resumir y organizar nuestras ideas, ya que nos obliga a enlazar y comprender los contenidos, pudiendo ahorrarnos muchas horas de trabajo. Incluso en el momento que los estás realizando, ya estás asimilando la información de forma automática.
  • Método de fichas: Si dispones de suficiente tiempo y lo que estás estudiando te lo permite, este será un buen ejercicio, que sin duda, te ayudará a estudiar. Se trata de una curiosa técnica que nos permite convertir el estudio en un juego, de una forma fácil y sencilla. Consiste en escribir en pequeñas fichas o tarjetas la pregunta en una cara y la respuesta en la otra. Y así poner tu mente a prueba, ¿Te animas a probarlo?
  • Explica a alguien lo que estás estudiando: Esta técnica se por experiencia propia que es efectiva, pero quizá no sea tan buena para los que están a tu alrededor. Se trata de pedir el favor a alguno de tus padres, hermanos o amigos. Cuéntale lo que acabas de estudiar, intentando despertar su curiosidad sobre el tema. ¡Y deberás estar preparado para contestar a cualquier pregunta que te haga!
  • Comparte recursos con tus compañeros: Aunque el examen lo vas a hacer tú solo, no olvides que otros estudiantes están en tu misma situación. ¿Qué tal si intercambiáis herramientas y recursos? por ejemplo, realizando tests y compartirlos para poneros a prueba mutuamente.
  • Cuida tu cuerpo y tu mente: No te olvides de comer bien (los alimentos ricos en fósforo, como las pipas de girasol, mejorarán tu memoria) y descansar correctamente. Puedes practicar cada día una sesión de relajación, un poco de ejercicio físico, algún trabajo creativo… Realiza actividades que te ayuden a desconectar y a tener tu estrés bajo control.

Y recuerda, “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.” Albert Einstein.

Related Articles

Dejar un comentario